Reseña: El Camino (Miguel Delibes)



Sinopsis: Daniel el Mochuelo intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con un nudo en la garganta, evocará las correrías con sus amigos -Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso- a través de los campos, descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea. La simpatía humana con que esa mirada infantil nos introduce en el pueblo, haciéndonos conocer toda una impresionante galería de tipos, y la fuerza con que, a través de rasgos frecuentemente caricaturescos, se nos presentan siempre netos y vivos, son los grandes aciertos de esta novela. El camino es, por su amalgama de nitidez realista, humor sutil, nostalgia contenida e irisación poética, no sólo una de las mejores novelas de Miguel Delibes , sino también, como señalara la crítica, una de las obras maestras de la narrativa contemporánea.

Recuerdo que en el colegio fue una lectura obligatoria, como parte de la asignatura de lengua. Yo tendría alrededor de 10 años. Estas Navidades, estaba pasando unos días de vacaciones en casa de mis padres, y repasando un poco mi antigua biblioteca personal me topé con este libro. Recordaba haberlo tenido que leer forzosamente, recordaba haber hecho algún trabajo sobre él en el colegio, pero lo que más me llamó la atención es que tenía como un recuerdo triste sobre ese libro, un poco de melancolía. Además despertó en mi cierta ternura cuando recorría sus páginas y veía palabras señaladas que por entonces no sabía qué significaban, las subrayada para buscarlas en el diccionario.
Aprovechando los días de vacaciones decidí leerlo allí, en casa de mis padres, en el mismo entorno que 20 años antes lo había hecho, y hoy os traigo esta reseña.

Como ya habéis leído en la sinopsis se trata de un libro que refleja el contexto de la posguerra marcada por la pobreza con fuertes tintes religiosos, que se aprecian a lo largo de todo el libro. El repaso que hace Daniel de su vida (de su corta vida) la noche antes de irse del pueblo a terminar sus estudios en Madrid es tan tierno que podría trasladarnos a todos los que nos fuimos un día de nuestro pueblo, cerrando una etapa de nuestra vida y abriendo mil nuevas. Daniel (El Mochuelo) cuenta sus aventuras y desventuras con sus amigos Roque (El Moñigo) y Germán (El Tiñoso). Fue precisamente Germán el que le puso a Daniel el apodo de El Mochuelo, porque decía que miraba todo como si le asustase. Cuenta la historia de distintos personajes habitantes del pueblo

No estoy yo aquí para hacer un análisis de esta obra de Miguel Delibes, que bastante análisis se ha hecho ya (ni yo soy quien), que además tenéis muchísima información online, pero sí quería compartir con vosotros mi opinión sobre el libro.

Creo que fue un error horrible leer este libro en plena infancia (o lo fue en mi caso) puesto que no tenía la capacidad suficiente para apreciar los tintes de nostalgia y melancolía que años después me ha trasmitido. La nostalgia de una infancia entre amigos con travesuras, con las dudas de la edad, con las imprudencias y el atrevimiento de sentirse dueños del mundo, ya sea un valle en plena naturaleza o los frutos de un árbol dentro de una propiedad privada.

El vago recuerdo triste que yo tenía del libro se debía a la parte que trata la muerte (tranquilos no hay spoiler), de esa forma tan tradicional, tan transparente, tan natural... Este libro me lo contó cuando era una niña, ahora sé que la maestra de lengua no pudo hacerlo mejor.

Que lo disfruten.



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